Sólo sé que aún te quiero


No es más que el llanto de mi alma lo que escucho en esta soledad que me aprisiona.

Ha sido una daga la que ha venido a buscar mi pecho y sin poder defenderme de su veneno me ha atravesado dejándome herido el corazón.

Las caricias tempranas del amanecer tardío ya no volverán a resbalar sus suaves dedos por mi piel, pues ya te marchas, más bien, ya te has marchado.

Has jugado a enredarme entre palabras salidas de tus labios doloridos por mis besos.

Has enterrado el sentimiento falso que cada día jugabas a regalarme.

No entiendo las reglas de tu juego, pero has usado bien tus cartas.

No seré yo la que llore tu ausencia aunque sin quererlo las lágrimas manan de mis ojos cargados de tristeza.

La impotencia me ahoga, no puedo respirar viendo como el viento arrastra sueños, deseos, esperanzas y sentimientos.

No puedo creer que te vayas para siempre y que el cielo que empezamos termine en este infierno.


admin

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